Respiración bucal en niños
Cuidamos la respiración de tu pequeño para favorecer su crecimiento y bienestar
La respiración normal en los niños debe realizarse por la nariz, no por la boca.
La nariz cumple funciones fundamentales para la salud, ya que filtra, humidifica y regula la temperatura del aire antes de que llegue a los pulmones.
Cuando un niño respira por la boca de forma habitual, no debe considerarse normal.
Generalmente es una señal de que existe alguna dificultad para respirar adecuadamente por la nariz, lo que puede afectar su salud y su desarrollo.
Respirar por la boca afecta su bienestar
La respiración bucal afecta la salud y bienestar del niño; si se vuelve hábito, puede generar diversos problemas en su día a día:
- Sueño poco reparador
- Cansancio o irritabilidad durante el día
- Dificultad para concentrarse
- Bajo rendimiento escolar
- Resfríos o infecciones respiratorias frecuentes
Impacto en la salud bucal y facial
La respiración bucal prolongada puede afectar el desarrollo de la cara y los maxilares, generando diversas alteraciones en la salud bucal del niño:
- Boca seca
- Mayor riesgo de caries
- Inflamación de encías
- Labios resecos o entreabiertos
- Alteraciones en el crecimiento de los maxilares
- Problemas de mordida
- Cambios en el desarrollo facial
Señales de alerta de respiración bucal
Los padres pueden notar ciertas señales que indican respiración bucal en sus hijos. Detectarlas a tiempo es clave para evitar problemas en su salud y desarrollo.
- El niño duerme con la boca abierta
- Rechina los dientes (bruxismo)
- Ronca con frecuencia
- Tiene el sueño inquieto
- Se despierta cansado
- Tiene labios secos o entreabiertos durante el día
- Presenta resfríos frecuentes
- Dificultad para concentrarse
Ante estas señales, es recomendable realizar una evaluación temprana.
Un tratamiento con enfoque transdisciplinario
La respiración bucal no se trata con un solo especialista. Para lograr buenos resultados se requiere un enfoque transdisciplinario, en el que diferentes profesionales trabajan de manera coordinada.
El ortodoncista puede realizar tratamientos de expansión del maxilar, que ayudan a ensanchar el paladar y favorecer el paso del aire por las vías respiratorias.
El otorrinolaringólogo evalúa y trata posibles obstrucciones en las vías aéreas, como hipertrofia de adenoides, amígdalas grandes o desviaciones del tabique.
El fonoaudiólogo trabaja la terapia miofuncional, ayudando a reeducar la musculatura oral y a consolidar una respiración nasal adecuada.


Solo cuando existe un trabajo conjunto entre estos especialistas se logran resultados estables en el tiempo. Al restablecer la respiración nasal, se favorece un crecimiento facial adecuado, un mejor descanso y una mejor calidad de vida para el niño.